Una ruptura
Me causa gracia y me parece irónico, como frente a la
ruptura de una pareja, siempre es el hombre que sale perdiendo, y más si la
mujer le mentía o le presentaba excusas, que claro está el hombre decide creer,
parece mentira, parece película, y solo deseas que por lo extraño de la
situación, sea todo una broma de mal gusto, me sigo preguntando ¿Por qué lo
hizo? ¿Qué ganaba con eso?, solo me alegra que haya terminado, aunque en el
fondo extraño ese sentimiento que tenía al ver sus mensajes, las cosas que me escribía,
lo que me decía con su mirada, lo que sentía al besar sus labios, pero creo que
eso alguien normal lo llamaría “síndrome de Estocolmo”, porque la única
explicación que después de todo lo malo, después de todos los desplantes,
después de todas las mentiras, siga queriendo que esté a mi lado es porque me
secuestro, supo meterse en mi mente, supo convertirme en lo peor de mí, supo
jugar conmigo, de manera tal que ya no me reconozco, mis niños no se dejen
engañar, los hombres también sufrimos una ruptura, porque una pareja es eso, un
par, así que si una mujer sufre una relación entonces un hombre, lógicamente
también la sufre.
Empecé diciendo que el hombre sale perdiendo, porque yo perdí,
¿Qué perdí? Una amiga, una compañera, un oído que podía escuchar sin quejas,
sin prejuicios y sin críticas, seguro me dirán muchos ¿pero no estabas alegre
de que terminara? Pues no lo estoy, porque me siento cuando eres niño y te
enteras que no es por magia, y que son tus padres los que traen todos esos
regalos, otros tratando de alegrarme el día dirán, que ella se lo pierde, tu
eres muy bueno para ella, y todas las mentiras que nos decimos para hacernos
sentir mejor, pero no, sin ella no estoy mejor, porque ella se llevó lo poco
bueno que me quedaba, pero no importa, solo queda aprender y olvidar y
divertirse, la vida es corta y no se puede llorar por algo que no tiene
solución, pero me molesta, para ser más específico, me incomoda pensar que
mientras yo era sincero, ella solo mentía, pero como dije en un principio, el hombre
es el que más pierde, y viendo hacia atrás, no sé cómo pude creer todos esos
cuentos, todas esas mentiras y todas esas escenas de psicosis, pero no importa,
al menos sé que nunca fue acosada por su ex, que su ex no la amenazaba de
muerte, que no intentaba suicidarse por depresión, no es estéril y seguramente
estaba embarazada e intentaba hacerme creer que era mío, que es una
manipuladora, y que la única verdad que me dijo, es que necesita tratamiento
psiquiátrico, cada vez que recuerde algún buen momento que viví con ella, solo
debo recordarme en voz alta: “¡NECESITA TRATAMIENTO PSIQUIÁTRICO!”, insisto al
decir que el hombre es el que más pierde, porque ahora me verán como el imbécil
que le creyó a la loca, pero es el precio que muchos debemos, podemos y
queremos pagar.